13 de febrero de 2009

Maiz
14/01/2009

CEREALES - GRAMÍNEAS - ZEA MAYS

INDICE DE CONTENIDOS

Introducción
Descripción General
Aprovechamientos
Sistema radicular
Sistema aéreo
Suelo
Exigencias del cultivo
Fertilización
Desequilibrios nutricionales
Siembra y plantación
Labores y manejo del cultivo
Malas hierbas
Plagas y su control
Selección y mejora


INTRODUCCIÓN
El maíz es una planta originaria de América. Fue introducido en Europa a raíz del descubrimiento de América, sembrándose en primer lugar en España, luego se extendió rápidamente por toda la vertiente mediterránea.
Los aprovechamientos del maíz son muy diversos:
La principal utilización es para alimentación del ganado, tanto maíz grano como ensilado.
Industriales: Obtención de aceite, harinas de consumo humano, fabricación de almidón,...
Los zuros sirven de combustible (2 Tm. de zuros equivalen a 1 Tm. de carbón), y en la industria usan para la obtención de furfurol.
El maíz es de todos los cereales el potencialmente más productivo, pudiendo llegarse en regadío a producciones de 15000 Kg. de grano por Hectárea.


DESCRIPCIÓN GENERAL

El maíz pertenece a la familia Gramineae, tribu Maydeae con 8 géneros, de los cuales 5 son de origen oriental, de relativa poca importancia; el resto son de origen americano, de gran importancia económica. Los tres géneros de origen americano son:
1. Zea, que es el más importante y al que pertenece Zea Mays o maíz cultivado
2. Tripsacum, que posee cierto valor como cultivo forrajero, pero ninguno como cultivo de grano
3. Euchlaena (Teosintle), que parece ser el pariente silvestre más cercano del maíz.
El proceso que dio origen al maíz es especulativo y polémico ya que no se han encontrado formas silvestres de esta especie. Fundamentalmente existen 2 hipótesis:
1. El maíz primitivo fue seleccionado directamente por el hombre de su pariente vivo más cercano, el Teosintle, o a partir de un ancestro común de ambos y
2. El maíz cultivado se originó de una forma silvestre del maíz tunicado, que se caracteriza porque sus granos están encerrados en una vaina.

APROVECHAMIENTOS

La principal utilización del maíz es para alimentación del ganado, incorporándose siempre en los piensos compuestos para aves y siendo muy utilizado en la alimentación de los cerdos, sobre todo constituyendo una parte importante en las raciones de engorde.
También es frecuente su empleo triturando la mazorca entera en molinosb de pienso, con lo que se incorpora al maíz el zuro.
En ganado vacuno, la harina formada por el grano y el zuro triturados conjuntamente es más digestible que la harina de grano solamente.
En el maíz forrajero los tallos son aprovechados en verde. En seco estos tallos pueden servir para fabricar pasta de papel, aproximándose su peso en seco al peso del grano.
Los zuros son un buen combustible, equivaliendo dos toneladas a aproximadamente 1 tonelada de carbón.
También es útil el maíz en la industria, especialmentye para la fabricación de almidón, para algunas harinas de alimentación humana, para la obtención de aceite, etc.

SISTEMA RADICULAR

Posee un sistema radicular fasciculado, con gran capacidad de exploración y rápido desarrollo.

SISTEMA AÉREO


El tallo del maíz es vigoroso y dependiendo de la variedad puede alcanzar alturas de hasta 4 metros y más. Las hojas son abrazadoras y anchas. La planta es monoica, pero las flores masculinas y femeninas aparecen en distintos sitios de la planta.
Las flores femeninas se agrupan en espiga que aparece en las axilas de algunas hojas. Es lo que se conoce como mazorca.
Las flores masculinas aparecen al final del tallo en la parte superior de la planta y están agrupadas en panícula. Comunmente se conoce a esta panícula como "penacho" ó "panoja".
La parte central de la mazorca, donde van insertados los granos en hileras longitudinales, se llama zuro.
La fecundación de las flores femeninas puede ser con polen de la misma planta ó con polen ajeno, de otra variedad, caso en el cual pueden aparecer granos de distinto color en la misma espiga.
EXIGENCIAS DEL CULTIVO

TEMPERATURA
La temperatura ideal para la nascencia del maíz es la que ronda los 15ºC.
En pleno crecimiento la temperatura óptima para el correcto desarrollo está dentro del intervalo 24-30ºC. Por debajo de 10ºC y por encima de 32ºC se detiene la actividad biológica de la planta y puede reducirse el rendimiento.
Durante la fase de emisión de polen y alargamiento de los estilos no le convienen temperaturas excesivas.
Si se producen heladas antes de la maduración sin que se haya producido aún la total transformación de los azúcares del grano en almidón, se interrumpe el proceso de forma irreversible, quedandose el grano blando y con un secado muy difícil.
NECESIDADES HÍDRICAS
El agua en el maíz representa el 80% del peso total de la planta, si bien dicha cantidad varía sensiblemente de unas fases vegetativas a otras, existiendo un máximo en el momento de la floración y un mínimo en la maduración. Esta agua que forma parte de los tejidos vegetales constituye una mínima parte del total del agua utilizada por el cultivo, continuamente en circulación, como vehículo de transporte de elementos nutritivos y como elemento indispensable en determinados procesos, tales como la transpiración.
El maíz es un cultivo exigente en agua que necesita entre 250-350 litros de agua por cada Kg de materia seca que produce, en función de las condiciones climáticas y de las características y grado de humedad del suelo, siendo limitante la falta o escasez de agua en las fases vegetativas críticas.
Si realizamos siembras precoces con una temperatura del suelo superior a 13ºC y humedad próxima a la capacidad de campo, conseguiremos una rápida germinación y crecimiento inicial logrando un sombreado anterior del cultivo sobre el suelo y reduciendo, por tanto, las pérdidas por evaporación
Se muestra a continuación un recorrido por los diferentes estadíos de desarrollo de la planta y sus necesidades hídricas, destacando aquellos "períodos críticos" en los que la falta o escasez de agua produce daños irreversibles en el cultivo.
Desde la nascencia al estadío de 5-6 hojas: Durante esta fase las necesidades de agua son bastantes bajas. Además si se ha sembrado en condiciones óptimas de humedad y la nascencia ha sido buena, no se deberá regar hasta que la planta alcance las 2-4 hojas (20-30cm), lo que favorecerá un buen enraizamiento.
Desde el estadío de 5-6 hojas al estadío de 8-10 hojas: Conforme avanzamos en los diferentes estadíos de la fase de crecimiento de las plantas las necesidades de agua y elementos nutritivos van aumentando, como consecuencia directa de una mayor actividad fotosintética para la formación de una parte aérea más consistente y para el alargamiento de los nudos y de los entrenudos.
Durante los dos estadíos anteriores las situaciones transitorias de falta de agua no suelen producir daños irreversibles pues, aportando agua suficiente la planta puede recuperarse satisfactoriamente.
Del estadío de 8-10 hojas a floración: Podemos considerar que la fase de crecimiento termina en el momento en que asoma el penacho, comenzando la fase de floración.
Si durante los 15-20 días anteriores a la emisión de la inflorescencia masculina o penacho la planta sufre un déficit en su abastecimiento de agua, por pequeño que este sea, la cosecha se verá reducida de forma importante e irreversible, ya que es en esta etapa donde el maíz presenta su máxima actividad fotosintética, demandando las máximas necesidades de agua y elementos nutritivos, especialmente nitrógeno.
De floración a la fecundación: Entenderemos por fecha de floración masculina aquélla en la que el 50% de las anteras de la espiga está emitiendo polen y la fecha de floración femenina cuando el 50% de los estigmas han emergido completamente.
El período de emisión del polen suele durar aproximadamente una semana, siendo necesario una buena concordancia entre ambas floraciones, para que la fecundación sea lo más óptima posible.
Si se produce una situación de falta de agua y de altas temperaturas durante estos momentos se produce una reducción en la cantidad de polen y de sedas, además de un desfase entre ambas floraciones, no siendo efectiva la polinización y, por tanto, la producción de grano se verá sensiblemente reducida. Así pues, los 10-15 días siguientes a la floración también son críticos si no se dispone de agua.
De la fecundación a la recolección: Una vez realizada la fecundación las necesidades de agua del cultivo descienden paulatinamente, aunque sigue siendo necesaria para el transporte de los elementos nutritivos y de reserva hacia el grano. Una vez que el grano alcanza una consistencia semipastosa, el consumo de agua pasa a ser muy reducido.
Por tanto, la importancia del agua durante este período irá decreciendo a medida que vaya madurando el grano. Cuando el grano está ceroso se debe interrumpir el riego para que se provoque el llamado punto negro (aproximadamente al 35% de humedad). Entonces, la planta habrá terminado su ciclo vegetativo y la mazorca, el almacenaje de sustancias de reserva. Las heladas de otoño ya no pueden afectar la planta.
SUELO
Este cultivo se adapta a muy distintos tipos de suelo, pero para un desarrollo óptimo se deberán cumplir los siguientes requisitos:
Suelos de consistencia media.

Huir de suelos muy arcillosos y calizos.

Admite suelos arenosos e incluso con grava y cantos rodados

Con buena capacidad de retención de agua y a la vez un correcto drenaje.

Suelos cálidos (no fríos).
PH
El p.H. óptimo está comprendido entre 6 y 7, aunque tiene capacidad para adaptarse a p.H. algo más bajo ó algo más alto. Por encima de p.H 8 este cultivo se desarrolla muy mal.
FASE DE DESARROLLO
Comienza con la nascencia de la planta, que es el período comprendido entre la siembra y la aparición del coleoptilo. Es vital que este período sea lo más corto posible y que aparezcan a la vez el mayor número de plantas posible (homogeneidad en la nascencia).
Una vez que el maíz es activo fotosintéticamente comienza a emitir hojas, 1 cada tres días si las condiciones son normales. Pasado un mes ó 5 semanas ya debe tener el número definitivo de hojas formadas.
En el momento en que la planta tiene 10-12 hojas se está decidiendo el número de filas definitivas que tendrá la mazorca y el número de óvulos (granos potenciales) por fila. 8 ó 10 días antes comienza a formarse el penacho.
Se considera que comienza la floración cuando la panoja comienza a liberar polen y se produce el alargamiento de los estilos. La emisión de polen dura entre 5 y 8 días, viendose esta afectada si aumentan en exceso las temperaturas ó hay falta de agua.
Los momentos cercanos a la floración (desde 15 días hasta 20 días despues aproximadamente) son los más críticos para la planta de maíz, de forma que si durante este período la planta sufre estrés hídrico y falta de fertilizantes los daños serán irreparables:
Menor número de granos por mazorca.
Menor tamaño del grano.
Disminución del peso específico.
Disminución del peso de la planta.
La fructificación comienza con la fecundación de los ovulos, momento tras el cual los estilos de la mazorca (sedas) cambian de color virando a castaño. A partir de la tercera semana desde la polinización la mazorca ya tiene el tamaño definitivo y comienzan a formarse los granos y el embrión.
La madurez fisiológica del grano se alcanza aproximadamente al final de la 8ª semana desde la polinización, conteniendo en este momento su máximo de materia seca (aprox. 35% de humedad).
La madurez comercial se va alcanzando a medida que el grano pierde humedad.
FERTILIZACIÓN

ABONADO
Dado que cada parcela concreta necesita un abonado diferente en función de la textura y estructura del suelo, de los niveles y formas de cada uno de los elementos nutritivos, de la cantidad de materia orgánica, etc; lo ideal sería contar con un análisis de suelo particularizado en cada caso, lo que nos permitiría obtener los máximos rendimientos con el menor coste posible.
A falta de un análisis de suelo, en el que también se recoja el contenido de materia orgánica del mismo, se recurrirá a un abonado de restitución consistente en aportar al suelo lo que la planta demanda para producir la cosecha.
Es conveniente no olvidar las deficiencias de este método, ya que no tiene en cuenta cuestiones tan básicas como es el cultivo anterior, que podría estar restituyendo cantidades relativamente importantes de determinados nutrientes (pensemos que si el cultivo anterior fue "soja" en el suelo quedará una cantidad importante de nitrógeno). El abonado se realizará en el momento de hacer la labor preparatoria del terreno para la siembra y de forma que quede enterrado y cerca de las raíces que después se desarrollarán. En términos generales es aceptado que las necesidades de los principales nutrientes que demanda el cultivo del maíz para producir 1000 Kg de grano cosechado al 14% de humedad son las que figuran en la tabla siguiente:
Por lo tanto, y dependiendo de los rendimientos potenciales que se deseen obtener la tabla adjunta nos permitirá conocer las aportaciones mínimas que deberemos realizar para la obtención de los objetivos marcados.
Para una cosecha de 10.000 Kg/Ha se tendrá que multiplicar los valores anteriores por 10; lógicamente si la cosecha esperada fuera superior a las 10 Tm/Ha, dichas cantidades deberán ser incrementadas en la correspondiente proporción.
Es necesario tener en cuenta que las necesidades de cada elemento nutritivo son distintas en cada momento del cultivo o fases de desarrollo de las plantas y por lo tanto, es imprescindible conocer dichas necesidades para poder determinar las cantidades y los momentos óptimos de aplicación de las mismas.
En la tabla siguiente se recoge el ritmo de absorción de los diferentes elementos nutritivos en cuatro fases del desarrollo de las plantas:
En la tabla anterior se observa que las máximas necesidades de la mayoría de los nutrientes se concentran en un período aproximado de 5-6 semanas, destacando especialmente las dos semanas anteriores y posteriores a la floración.
Salvo en las parcelas con fertirrigación, será prácticamente inviable realizar aportaciones en cobertera durante el período de floración, debido a la altura alcanzada por el cultivo. Por tanto, una posible forma de abonado sería aportar en sementera o en fondo el abonado fosfopotásico junto con el 40% de las necesidades totales de nitrógeno, utilizando un abono de acción lenta, con el nitrógeno en forma amoniacal principalmente. El 60% restante de las necesidades de nitrógeno se incorporará en cobertera de una sola vez, en forma de nitrato amónico, cuando la planta alcance los 35-45 cm y antes de hacer la labor de cultivador.
En relación con los oligoelementos, tales como zinc, hierro, boro, etc, es conveniente ser prudente dado el margen tan estrecho que hay entre carencia y toxicidad, por lo que no es conveniente realizar aportaciones de los mismos de forma indiscriminada, pero tampoco esperar a la aparición de los síntomas carenciales que, por otro lado son de difícil diagnóstico.
En general no es frecuente que se presenten carencias en la mayoría de los suelos españoles, por falta de los elementos anteriormente mencionados.

DESEQUILIBRIOS NUTRICIONALES
Nitrógeno:

Es un elemento fundamental en la vida de la planta pues forma parte de las sustancias orgánicas más importantes de la misma, tales como la clorofila, los aminoácidos, los ácidos nucleicos, las proteínas, etc.

Niveles óptimos de N en la planta dará lugar a un vigoroso crecimiento y desarrollo que se manifiesta por un color verde intenso del tallo y de las hojas, a la vez que aumenta la capacidad fotosintética lo que redundará en mayores producciones y de mayor calidad, ya que aumentará el contenido de proteínas y aceite del grano.
Un exceso de N dará lugar a un exceso de vegetación, a una mayor sensibilidad a las enfermedades y al encamado y a un retraso en la maduración.
El síntoma más característico de una deficiente nutrición nitrogenada o de la carencia de N en las plantas es el desarrollo de plantas raquíticas cuyas hojas presentan una tonalidad verde amarillenta y posteriormente coloración violácea en los bordes de las mismas.
El rendimiento del cultivo puede verse gravemente afectado por la escasez de N antes de que aparezcan síntomas carenciales visibles.
Fósforo:
Es un elemento fundamental en la vida de la planta pues interviene en numerosos procesos, tales como la formación de proteínas, en el metabolismo de glúcidos, en la propia fotosíntesis, etc.
Niveles óptimos de P en la planta favorece el desarrollo radicular en las primeras fases del crecimiento, por lo que sería muy interesante aplicar formas solubles junto a la semilla en la siembra. Proporciona mayor resistencia a condiciones adversas e igualmente favorece la precocidad y todos los procesos relacionados con la floración, fecundación, fructificación y la maduración, dando lugar a granos de mayor calidad.
La carencia de P se manifiesta por plantas de tamaño reducido con tallos delgados que se desarrollan lentamente. Las hojas y ciertas zonas del tallo toman una tonalidad verde intensa y aparecen en los márgenes de las hojas zonas con tonalidad violácea.
La escasez de P impide el desarrollo normal de los estigmas, lo que implica una mala fecundación dando lugar con frecuencia a mazorcas poco granadas y, en ocasiones, ni siquiera formadas.
El rendimiento del cultivo puede verse afectado por la escasez de P antes de que aparezcan los primeros síntomas carenciales.

Potasio.

Interviene en numerosos y variados procesos sin llegar a formar parte de las sustancias orgánicas más importantes, sin que por ello su papel en el cultivo sea menos relevante.
Niveles óptimos de K en las plantas favorece el crecimiento mediante un aumento de la actividad fotosintética ,disminuye la transpiración proporcionando una mayor resistencia a la sequía y a las heladas e igualmente favorece la resistencia al encamado y a las enfermedades.
La carencia de K se manifiesta por plantas de reducido tamaño, con tallos débiles y muy sensibles al encamado, con hojas que adquieren una tonalidad verde pálida con los bordes amarillentos y por la deficiente formación de mazorcas, que se quedan pequeñas, con pocos granos y con el ápice sin granar a la vez que ligeramente curvado. No se debe confundir con las típicas mazorcas bien desarrolladas pero no rematadas (con nariz) típicas de determinados híbridos.

El rendimiento y la calidad de la cosecha pueden verse afectados aún antes de que los síntomas carenciales hayan aparecido.

SIEMBRA Y PLANTACIÓN

PREPARACIÓN DEL TERRENO


Con las labores de preparación del terreno se persigue obtener una capa de tierra mullida en profundidad pero no hueca, para favorecer el contacto íntimo de la semilla con las particulas de suelo y así facilitar la germinación. En este sentido se recomienda el asentamiento de la tierra mediante rulado una vez trabajada pero sin apelmazar.

La capa superficial deberá quedar nivelada, sin terrones y limpia de malas hierbas en el momento de la siembra.

ÉPOCA DE SIEMBRA/PLANTACIÓN

La elección de la fecha de siembra es una decisión de vital de importancia para el posterior desarrollo del cultivo; en su elección se deberán tener en cuenta numerosos factores, atendiendo particularmente a las condiciones climáticas históricas de nuestra zona. Realizar la siembra en el momento oportuno y disponer de una buena semilla puede representar un porcentaje muy elevado de la cosecha.

Para que el maíz pueda germinar y se produzca una nascencia normal es necesario que el suelo tenga una temperatura superior a 12-13ºC.

La mayoría de los tipos de maíz no inician la germinación a temperaturas inferiores a 10ºC. Para temperaturas del suelo comprendidas entre 10-13ºC, la germinación es lenta, lo que aumenta el riesgo de pérdidas de plantas por enfermedades o por ataques de plagas. Cuando el suelo alcanza temperaturas próximas a los 15-16ºC la germinación se efectúa en condiciones óptimas, produciéndose la nascencia rápidamente, emergiendo las primeras plántulas a los 6-8 días tras la siembra.

Se deberá tener en cuenta las previsiones climatológicas para los días siguientes, buscando que la temperatura del suelo crezca progresivamente durante el día ( de 8-10ºC a las 8 horas y alcanzando 12-14ºC, al menos, en el centro del día) y no se prevean variaciones del tiempo importantes.

Se recomienda siembras precoces o tempranas siempre que las condiciones del suelo y clima sean lo suficientemente favorables, debido entre otras a las siguientes razones:

Þ Se desarrollará un sistema radicular más profundo, con mejor aprovechamiento de la fertilización y del agua del suelo.

Þ Permitirá la coincidencia del período más delicado del ciclo (emisión del penacho y de las sedas) con los períodos menos cálidos y secos, lo que garantizará una óptima fecundación.

Þ Las plantas serán de menor talla y el punto de inserción de las mazorcas será más bajo, lo que aumentará la resistencia al encamado favoreciendo la recolección..

Þ Puede disminuirse sensiblemente el efecto de ciertas plagas, como es el caso de la araña roja y los taladros, entre otras.

Þ Se producirá un adelanto de la madurez fisiológica y de la maduración, lo que permitirá cosechar antes y con menor contenido de humedad y

Þ Se incrementa el potencial de rendimiento cuando el período de crecimiento se desenvuelve en clima fresco y húmedo, propio de la primavera y del comienzo del verano.

En estas primeras épocas de siembra, se puede sembrar el ciclo limite de la zona.

Pero, a medida que se vaya retrasando la siembra, se tendrá que ir acortando el ciclo de la variedad a sembrar.

MÉTODO DE SIEMBRA/PLANTACIÓN


Por preparación del suelo se entiende el conjunto de operaciones (labores) que es necesario realizar para conseguir una buena nascencia y posterior desarrollo de la planta de maíz.

El maíz necesita para nacer que el suelo tenga una temperatura adecuada (más de 10ºC), un grado de humedad óptimo (próximo a la capacidad de campo), buena aireación y que posea un grado desmenuzado tal que permita un íntimo contacto entre la semilla y la tierra.

Para el buen desarrollo de las plantas, es necesario conseguir una tierra mullida en profundidad.

No hay que dar más labores que las estrictamente necesarias, tanto por motivos económicos (ahorro de energía y tiempo, además de evitar el desgaste de la maquinaria) como de índole práctica.(un excesivo laboreo favorecería la formación de costra y la formación de suela por el paso de la maquinaria).

El maíz puede sembrase con sembradora neumática o mecánica. La profundidad de siembra:

Dependerá fundamentalmente del tipo de suelo y humedad del mismo, del grado de preparación del terreno y de las condiciones climáticas en el momento de la siembra.

La profundidad óptima de siembra suele oscilar entre 3 y 5 cm., siempre que la semilla esté en contacto íntimo con una capa del suelo con la suficiente humedad y con una temperatura superior a los 13ºC que favorezca la germinación y una rápida nascencia.

Generalmente la profundidad de siembra deberá ser inferior en suelos con textura fina, con alto contenido en arcilla, que en suelos con textura más gruesa, con alto contenido en arena, ya que entre otros factores, los primeros presentan una mayor resistencia a la nascencia.

Si las temperaturas en el momento de la siembra son relativamente bajas, se recomienda siembras más superficiales y, si por el contrario son altas, es conveniente que sea más profunda, para evitar la posible desecación del suelo.

Con las siembras superficiales, además de la posible pérdida de humedad del suelo, con la consiguiente disminución en la germinación, se favorece la aparición de hijuelos, factor que habrá que tener en cuenta especialmente en las variedades de grano vítreo, ya que éstas son más sensibles al ahijado. Igualmente se aumenta el riesgo de daños por pájaros.

Con siembras profundas se corre el riesgo de que la semilla se enrosquille y no tenga fuerza para emerger, con independencia de la posible disminución en la germinación, como consecuencia de un exceso de humedad y de un déficit de oxígeno. Igualmente puede dar lugar a nascencias heterogéneas en el tiempo, además de la aparición de plántulas débiles con un sistema radicular poco desarrollado.

DENSIDAD DE PLANTAS


El número de plantas debe ajustarse a la productividad del suelo y al abastecimiento de agua, aunque las variedades híbridas pueden comportarse de manera muy diferente en función de la productividad del suelo y, en concreto de los niveles de nitrógeno.

A medida que aumenta la densidad de siembra y disminuyen los niveles de N disminuye el contenido de proteínas y aceite del grano, a la vez que aumenta el porcentaje de plantas horras (tallos sin mazorcas). Los híbridos que tienden a producir más de una mazorca en densidades bajas de siembra, tienen el menor porcentaje de plantas horras en altas densidades de siembra.

Las densidades muy altas de siembra darán lugar a plantas excesivamente altas, como consecuencia de la competencia por la luz, con la consiguiente elevación de la altura de inserción de la mazorca y el aumento paulatino del riesgo de encamado.

Si la cosecha deseada se destina a grano, la densidad óptima para obtener el máximo rendimiento varía entre 80.000 y 90.000 plantas/Ha. Pero si el destino es el forraje, se tendrá que aumentar la población entre un 15 y un 20%. No obstante lo anterior, para asegurar dichas densidades se tendrá que aumentar las dosis de siembra en, al menos, en un 10% para compensar el 90% de germinación que garantiza las semillas certificadas y en un 5% para compensar las posibles pérdidas o daños causados por insectos u otros parásitos, o por las labores culturales.

Antes de sembrar se comprobará el calibre de la semilla ya que la cantidad a sembrar, previamente ajustada con los parámetros anteriores, dependerá del número de granos que entren en un kilo.

Es necesario vigilar la buena distribución de las semillas en el suelo por la máquina sembradora (neumática o mecánica) y acoplar la velocidad de la misma (se aconseja no sobrepasar la velocidad de 5-6 km/h) para que no salgan golpes dobles o semillas distribuidas irregularmente; en función del calibre de las semillas se regulará el cóncavo, con el objeto de que no se produzcan roturas de granos. En el caso de que fuera necesario se procederá a realizar "aclareo" o "resiembra", según los casos.

Los marcos de siembra empleados suelen estar entre 70-75 cm y 50-55 cm entre líneas según la nivelación del terreno y la facilidad para el riego. Mientras la distancia entre golpes (16-22 cm) varía para cada caso particular, dependiendo de la distancia que se escoja entre líneas.

LABORES Y MANEJO DEL CULTIVO

RIEGO


Los sistemas de riego que normalmente se utilizan en maíz son a pie o por aspersión.

Los sistemas de riego por aspersión presentan ciertos problemas en caso de ser semifijos, debido a la dificultad de mudar las tuberías dentro del sembrado, en cuyo caso se recomienda dejar calles más anchas por donde vaya a discurrir la tubería móvil.

El riego a pie le va bien al maíz siempre que el terreno esté nivelado.

LABORES DE CULTIVO


Es frecuente realizar el despenachado del maíz después de la fecundación con el fín de aprovechar los penachos como forraje verde, práctica que no es aconsejable ya que acarrea una disminución del rendimiento, provocando un adelanto de la maduración del grano a costa de la disminución de su peso.

Cuando la planta tenga de 35 a 45 cm de altura se pasará un cultivador con el objeto de oxigenar el suelo, favorecer el desarrollo radicular y, al mismo tiempo, eliminar las malas hierbas que hubiesen escapado al tratamiento con herbicidas. En la misma operación se realizará el abonado nitrogenado de cobertera (generalmente urea), mediante una cajonera situada encima del cultivador y con salidas por medio de tubos, cerca de las botas de labor para evitar quemaduras en las hojas.

Con la labor anterior se consigue igualmente eliminar o disminuir las escorrentías cuando los riegos utilizados son de naturaleza aérea (pivots y aspersión). En el caso de que el riego se realice "a pie o manta", será necesario realizar la labor de aporcado, lo que con frecuencia producirá enterramientos de plantas y obligará al repaso del campo para el desenhetramiento de las mismas.

RECOLECCIÓN


La cosecha del maíz puede realizarse una vez que el grano ha alcanzado el estado de madurez fisiológica, no obstante, en este momento suele tener demasiada humedad, por lo que se retrasa un poco su recolección.

Para ser conservado, la humedad del grano debe oscilar entre un 13-14%, por lo que puede darse el caso de tener que pasarlo por el secadero para rebajarla, sobre todo en el caso de segunda cosecha en zonas cálidas o en cosecha única en zonas más frías

No conviene sin embargo retrasar mucho el momento de la trilla ya que las pérdidas de grano son tanto mayores cuanto menor es la humedad del grano, por lo que en caso de estar seco habríaque extremar las precauciones en la recogida.

Lo más normal es adaptar las cosechadoras de cereales para la recogida del maíz, aunque existen también cosechadoras autopropulsadas específicas para la recogida del maíz, muy parecidas en su concepción a la de los cereales.


MALAS HIERBAS

La competencia de las adventicias con el maíz se produce fundamentalmente entre las 2-5 semanas después de la emergencia, debido al lento desarrollo del maíz durante dicho período; hay que tener en cuenta que compiten, no solamente por los elementos nutritivos, sino también por el agua y la luz, por lo nos obligará a mantener el terreno limpio de malas hierbas el mayor tiempo posible desde la emergencia hasta los 2 meses después de la misma, época en la que el maíz podrá ya competir favorablemente dado el grado de desarrollo alcanzado.

La experiencia práctica del cultivo, nos demuestra que si las malas hierbas no se combaten antes que el maíz tenga 15-20 cm, se producirá una reducción sensible en la producción.

Las malas hierbas que se pueden encontrar en el cultivo del maíz las podemos clasificar en:

Anuales de hoja estrecha: Plantas monocotiledóneas, en general gramíneas
▪ Digitaria sanguinalis (pata de gallina)

▪ Lolium sp

▪ Avena fatua

▪ Setaria sp (amor de hortelano)

▪ Poa annua

▪ Echinochloa crus-galli (cola de caballo)

Anuales de hoja ancha: Plantas dicotiledóneas de diversas familias
▪ Solanum nigrum (tomatito)

▪ Amaranthus sp (moco de pavo)

▪ Portulaca olerácea (verdolaga)

▪ Chenopodium album (cenizo)

▪ Fumaria officinalis (conejitos)

▪ Datura stramonium (planta del diablo)

Perennes de hoja estrecha
▪ Agropyron repens (grama)

▪ Cynodon dactylon (grama)

▪ Cyperus sp (juncia)

▪ Sorghum halepense

Perennes de hoja ancha:
▪ Convolvulus arvensis (corregüela)

▪ Xanthium sp (cardos)

En el control de las malas hierbas influyen numerosos factores, tales como rotaciones de cultivo, densidad de siembra, labores, fertilización, riegos y drenajes; no obstante nos dedicaremos a tratar el control de las mismas con productos químicos.

PLAGAS Y SU CONTROL



INSECTOS DE SUELO:



EN CONSTRUCCIÓN


ENFERMEDADES Y SU CONTROL

Gusanos de alambre (Agriotes lineatus): En estado adulto no causa daños, sin embargo las larvas de este coleóptero son muy peligrosas durante la primavera, ya que devoran bajo la tierra los brotes de las plántulas que a veces no llegan ni siquiera a nacer. Durante el verano profundizan en el terreno huyendo de las altas temperaturas, motivo por el cual los daños en la siembra de maíces de segunda cosecha suelen ser menores.

Gusanos blancos (Anoxia villosa): Se trata de larvas de coleópteros.

Gusanos grises (Agrotis segetum): Las orugas de estos lepidópteros noctuidos viven bajo tierra y roen el cuello de las plantas jóvenes.

Tipúlidos (Tipulia oleracea): Se trata de grandes mosquitos que causan daños a nivel radicular y del cuello de las plantas de maíz sólo en estado larvario. Son de hábitos nocturnos, permaneciendo escondidas durante el día.

Los métodos de lucha válidos para todos los insectos de suelo señalados son:

Mantener el cultivo limpio de malas hierbas por lo menos hasta que el maíz esté bien desarrollado.
En el momento de la siembra incorporar algún insecticida de suelo. Entre los recomendados para el maíz destacan:
Clorpirifos
Foxim 10% (Volaton)
Isofenfos
Teflutrin
Clormefos 5% (Dotan)
Carbofurano 5% (Evastín)
Heliotis (Heliothis spp.): Este lepidóptero causa importantes daños al maíz, alimentándose de las hojas hasta que se forman las mazorcas, en las cuales penetran para alimentarse posteriormente de los granos de leche, distinguiéndose de los taladros del maíz por que en este caso el tallo no es taladrado.

Los ataques tempranos son muy peligrosos, ya que si la mazorca no está aún fecundada cortan los estigmas impidiéndola.

Como métodos de control se recomiendan, entre otros, los siguientes productos:

Bifentrin
Clorpirifos
Carbaril 85% (Sevin 85)
Deltametrina 2,5% (Decis)
Esfenvalerato
Triclorfon 5% (Dipterex)
Araña roja (Tetranychus spp.): Este ácaro inverna en estado adulto sobre plantas silvestres o bajo cortezas de árboles, pasando a los cultivos en la primavera. El ciclo de cada generación se vuelve más rápido conforme vienen temperaturas elevadas y tiempo seco, por eso en los campos de maíz del centro y sur de España los daños son especialmente importantes en los meses de agosto y septiembre.

Antes de atacar al maíz este ácaro suele centrar su acción en la mala hierba Solanum nigrum (tomatitos), por lo que conviene observarla para detectar los posibles ataques de araña roja en el maíz cultivado.

La araña roja tiene muchos enemigos naturales, de los cuales muchos son también ácaros. Para su control es interesante eliminar las malas hierbas de los bordes de las plantaciones de maíz y tratarlos preventivamente para evitar la invasión, por ejemplo con azufre en polvo micronizado, el cual actúa como acaricida y no mata a los depredadores de esta plaga.

Como productos acaricidas pueden destacarse los siguientes:


Bromopropilato 50% (Neoron 50)
Hexitiazox 10% (Cesar)
Propargita 57% (Omite)
Dinobuton + azufre
Triclorfon 5% (Dipterex)
Bifentrin



CICLO

El maíz es una monocotiledonea de ciclo anual.



SELECCIÓN Y MEJORA

El maíz como especie ha sufrido una evolución increíble desde su descubrimiento como planta autóctona en los altiplanos mejicanos hasta nuestros días.

La primera gran revolución se consiguió con la aparición de los híbridos en 1908, al cruzar dos líneas puras obtenidas por autofecundación. Desde entonces y hasta nuestros días la mejora genética ha conseguido:

Creación de poblaciones y líneas puras.
Mejora de las mismas.
Creación de poblaciones compuestas y sintéticas.
Retro-cruzamientos.
Selección genética y/o convergente.
Para la obtención de híbridos de maíz es preciso partir de líneas puras, obtenidas por retrocruzamientos (con ella misma hasta alcanzar la homocigosis).

Una vez obtenidas estas líneas, generalmente con una depresión de vigor producida por los retrocruzamientos, se cruzan con otras líneas puras (obtenidas de la misma manera), y el resultado es un híbrido. Este híbrido goza de lo que se conoce como “vigor híbrido” y consiste en un gran aumento del vigor gracias a la heterocigosis.

El maíz es una planta monoica con las flores masculinas y femeninas en distinta situación, para cruzar los parentales es preciso castrar la planta de maíz que queremos se comporte como hembra (aunque también se puede aprovechar la androesterilidad de algunas plantas ahorrándonos el coste y tiempo de la castración) y cubrir con una bolsa la “mazorca” para así evitar fecundaciones indeseadas. El polen de la panícula de la planta que actuará de macho será el que utilicemos para fecundar la mazorca llegado el momento óptimo.

De esta forma aseguramos que la descendencia es realmente híbrida entre esas dos líneas puras.

Los retrocruzamientos se hacen de la misma manera que el proceso de hibridación, pero es el polen de la panícula de la misma planta el que utilizamos para fecundar las flores de la mazorca.

Los tipos de híbridos según la forma en que son obtenidos se enumeran en el siguiente esquema:

Línea pura x Línea pura = Híbrido simple
Híbrido simple x Híbrido simple = Híbrido doble
Híbrido simple x Línea pura = Híbrido tres líneas
Híbrido simple x Variedad de polinización libre = Híbrido tres líneas o Top-cross
Línea pura x Variedad de polinización libre = Top-cross
La segunda gran revolución es relativamente reciente, consistente en crear organismos genéticamente modificados con la utilización de biotecnologías.

Tan importante como todos estos avances es el hecho de poder elegir el ciclo ó variedad más adecuado a nuestro clima, suelo ó manera de cultivar el maíz, de ahí la relevancia que tiene para el cultivador de maíz una correcta elección de la variedad.

La clasificación de los híbridos de maíz según F.A.O. se hace atendiendo a su ciclo en diez grupos de precocidad creciente


CICLO
DENOMINACIÓN
DÍAS DE NASCENCIA A MADUREZ FISIOLÓGICA

100
Ultraprecoces
<> 155

EN CONSTRUCCIÓN


El ciclo del híbrido determinará el resultado del cultivo. A modo orientativo se dan las siguientes recomendaciones:

No se debe utilizar un híbrido de ciclo demasiado largo que nos haga correr el riesgo de las heladas otoñales antes de que éste esté fuera de peligro.
Los ciclos cortos suelen tener, en general, menor capacidad productiva. No obstante, a veces puede ser útil usar una variedad con el ciclo algo más corto de lo estrictamente necesario con vistas a huir de las heladas otoñales.
De esta forma haremos la elección del ciclo teniendo en cuenta la climatología de la zona, el tipo de suelo, la fecha de siembra y el momento de recolección.

La capacidad productiva depende de las características varietales, densidad de siembra, número de filas de la mazorca, número de granos por fila y el peso específico del grano. Todos estos factores son controlables en parte por el agricultor mediante la fertilización, los riegos y las labores.

Los híbridos simples son los más utilizados actualmente como consecuencia de su mayor potencial productivo y por el mejor conocimiento que del cultivo del maíz tienen nuestros agricultores, pues los híbridos simples son más exigentes en cuanto a condiciones climatológicas y cuidados culturales que los híbridos dobles y tres líneas, dada su menor heterocigocidad.


VARIEDADES

Según los ensayos del RAEA los resultados obtenidos en 22 variedades comerciales de maíz para la campaña 2001 son los siguientes:

Variedad
Ciclo
Empresa
Producción (Kg./Ha.)

PR31G98
700
Semillas Pioneer
16.452

Orocue
700
Senasa
16.387

Cumbre
700
Advanta
16.227

Doñana
700
Semillas Fitó
16.041

Simon
700
Semillas Fitó
15.669

Aristis
700
Senasa
15.583

PR32A68
700
Semillas Pioneer
15.508

Giubileo
600
Agrar Maisadour
15.329

Pegaso
700
Advanta
15.326

Goldston
700
Goldston
15.295

LG26.90
700
Aventis
15.150

Missouri
700
Asgrow
15.120

Adana
700
Asgrow
15.102

Lipsos
700
Syngenta Seeds
14.923

Actor
700
Monsanto
14.710

Lina
700
Batlle
14578

Korduna
680
Gálvez Semillas
14393

Ferrado
600
Arlesa
14326

Radici
700
KWS
13996

Lobo
700
Batlle
13959

Duende
600
Ses Ibérica
13915

Meduno
700
Verneuil
13710



Entre las variedades comerciales de maíz destacan, además de las ensayadas por RAEA:

Nombre
Empresa
Ciclo

Corsaire
Arlesa
190

Pharaon
Advanta
200/250

Tenerife
Arlesa
280

Montfort
Arlesa
400

Eden
Syngenta Seeds
400

Senegal
Asgrow
500

Tempra
Syngenta Seeds
500

Maverick
Syngenta Seeds
400/500

Lagarto
Dekalb
500

Nelson
Asgrow
600

Tundra
Syngenta Seeds
600

Menorca
Fitó
600

Asmar
Dekalb
600

SenegalBT
Dekalb
600

Compa CB*
Syngenta Seeds
700

Dracma
Syngenta Seeds
700

Lipsos
Syngenta Seeds
700

Brasco
Syngenta Seeds
700

Trebbia
Asgrow
700

Tietar
Dekalb
700





















Carbón del maíz: No solo ataca a las flores masculinas, sino también a los tallos e inclusi a las hojas. Como síntomas de esta enfermedad aparecen grandes tumores, en cualquier época, en los que se observa la epidermis de la parte afectada encerrando un polvo negro (clamidosporas).

Dependiendo de la variedad de maíz que se trate presentan distinta sensibilidad al ataque del carbón. Las condiciones favorables para el desarrollo de la enfermedad son clima húmedo y nuboso.

Debido a que esta enfermedad se transmite por el viento, tiene poca efectividad la desinfección de la semilla, sin embargo, es recomendable el uso de Carboxina 20% + Tiram 20% (Vitavax Flo)

(Helminthosporium spp.): Se manifiesta por unas manchas alrgadas en las hojas, de coloración blanquecina o marrón. Como métodos de control se recomiendan la desinfección de la semilla (Maneb,Mancozeb, etc.) y la destrucción de los restos de cosecha anteriores.

Roya (Puccinia sorghi): Esta enfermedad suele aparecer en épocas de floración, pero debemos hacer el tratamiento antes de que se cierre el maíz, ya que si actuamos más tarde no se asegura una buena protección de las hojas de la base. Entre las materias activas autorizadas para combatir esta enfermedad se recomiendan:

Oxicarboxina
Propiconazol
Mancozeb 80% Taladros del maíz (Sesamia nonagrioides, Pyrausta nubilalis): Se trata de dos lepidópteros cuyas orugas excavan en el interior de las cañas de maíz, al cual causan importantes daños. La oruga de Sesamia penetra rápidamente en el interior del tallo, mientras que la de Pyrausta se alimenta con frecuencia de las hojas antes de la penetración.

En los orificios producidos por Pyrausta se observan deyecciones en el exterior, no así en los de Sesamia.

Pyrausta deposita los huevos en distintos lugares, aunque preferentemente en el envés de las hojas, resguardados del sol y de la lluvia. Por su parte Sesamia realiza la puesta en las vainas de las hojas.

Como métodos de control se recomienda:

Por la manera de vivir de estos insectos es comprensible la dificultad de aplicar productos químicos para su destruccción, ya que casi la totalidad de su ciclo la pasan en el interior de la caña de maíz. No obstante, la circunstancia de quedar guarecidas las larvas en los rastrojos proporciona un medio de lucha eficaz, consistente en el arranque y quema de los mismos durante el invierno antes de la salida de las mariposas.
La fecha de siembra temprana es una de las mejores actuaciones para la lucha contra los taladros.
Los maíces sembrados en junio-julio sufren ataques de gravedad, contándose hasta 5-7 larvas adultas por planta, siendo muy importantes las pérdidas de rendimiento. En este caso sí están justificados los tratamientos, mostrándose como más eficaces y recomendables los siguientes productos:
Bacillus thurigiensis (Xentari GD)
Diazinon
Clorpirifos
Fenitrotion 50% (Folithion 50)
Triclorfon 5% (Dipterex
5)

EN CONSTRUCCIÓN

5 de febrero de 2009

TRILLO (Agricultura)

Trillo, vista superior.

Trillo, vista inferior.

Un trillo es un
apero o herramienta agrícola que ha quedado obsoleta; se destinaba a separar el trigo de la paja, es decir, a trillar. Es un tablero grueso, hecho con varias tablas, de forma rectangular o trapecial, con la parte frontal algo más estrecha y curvada hacia arriba (como un trineo) y cuyo vientre está guarnecido de esquirlas cortantes de piedra (lascas), o de sierras metálicas (cuchillas). Las dimensiones de los trillos variaban, pero, en España, suelen tener hasta dos metros de largo, por metro y medio de ancho (aproximadamente). Habiendo trillos más pequeños, hasta llegar a un metro de ancho por metro y medio de largo, más o menos.[. El grosor de los listones de los trillos es de unos cinco o seis centímetros. Sin embargo, como actualmente, los trillos se hacen a medida, por encargo, o se preparan otros más pequeños, como adorno o souvenir, pueden ir, desde miniaturas, hasta los tamaños citados.[. Claudio Boutelou define este instrumento agrícola propio del área mediterránea como:
«…de tres a cuatro pies de ancho y unos seis de largo, variando frecuentemente estas dimensiones, y se compone de dos o tres tablones ensamblados unos con otros, de más de cuatro pulgadas de grueso, en los que se hallan embutidas por su parte inferior muchos pedernales muy duros y cortantes que arrastran sobre las mieses. En la parte anterior hay clavada una argolla para atar la cuerda que le arrastra, y a la que se enganchan comúnmente dos caballerías; y sentado un hombre en el trillo lo conduce dando vueltas sobre la parva extendida en la era. Si el hombre necesita más peso, pone encima piedras grandes»
Claudio Boutelou, 1806
El trillo era arrastrado, tradicionalmente, por dos
mulas o por dos bueyes sobre la parva, es decir, sobre las mieses repartidas en la era. Al moverse en círculos sobre la cosecha extendida, las lascas, o las cuchillas, cortaban la paja y la espiga (que quedaba entre el trillo y el empedrado de cantos rodados del suelo de la era), separando la semilla sin dañarla. Posteriormente se amontonaba la parva trillada y se disponía para ser limpiada por medio de algún sistema de ventilado (aventado).

Guión:

1 Sistemas tradicionales de trilla
1.1 La trilla con trillo
2 Historia del trillo
2.1 El origen del trillo, periodo Neo-Eneolítico
2.2 El trillo en la Biblia
2.3 El trillo en las fuentes clásicas
2.4 El trillo desde la Edad Media
3 Trilleros de Cantalejo
3.1 La fabricación de la estructura
3.2 La talla de la piedra y el empedrado del trillo
3.3 La distribución
3.4 La Gacería
4 Otros «trillos»
5 Referencias
6 Enlaces externos
//
Sistemas tradicionales de trilla


Haciendo las gavillas para llevarlas a la
era a trillar.



Trilla tradicional con trillo.



Barriendo la era para amontonar el muelo.



Limpiando el muelo con limpiadora mecánica (beldadora).

Artículo principal:
Trilla

Hasta la llegada de las
cosechadoras, que efectúan la siega, trilla y limpia en un sólo proceso, las labores tradicionales de trilla de cereales y algunas legumbres son descritas por Plinio el Viejo en su Historia Natural con tres variantes:
«Messis ipsa alibi tribulis in area, alibi equarum gressibus exteritur, alibi perticis flagellatur»
Caius Plinius Secundus, Naturalis Historia, Liber XVIII (naturae frugum), lxxii - 298
«Las propias mieses (son trilladas) en unos lugares con el trillo en la era, en otros es pisoteada por encima por las caballerías, en otros es vapuleada con mayales»
Cayo Plinio Segundo, Historia Natural, Libro XVIII (Cómo llevar una granja), lxxii - 298.
De esta manera, Cayo Plinio Segundo muestra tres maneras tradicionales de realizar la trilla:
Golpeando las
gavillas de cereal contra una piedra majadera, o una tabla llamada tarugo majadero.
Haciendo pisotear la mies esparcida por la era a recuas de
bueyes o caballerías.
La trilla con
mayal: una especie de maza de madera con la que se golpea la parva hasta separar la semilla del tallo.
La trilla con trillo .
Existe, además, una cuarta forma de trillar, que se distingue por utilizar un apero distinto, como es el trillo (todavía, puede verse en algunas regiones de
Europa, donde se practica una agricultura marginal; aunque, a veces, se hace como acto folclórico y ceremonial, para rememorar antiguas costumbres locales ).
Para trillar con el trillo, primero se llevaban las gavillas a la era. Unas se amontonaban en hacinas, a la espera de su turno, y, otras, se desataban y se extendían en círculo formando la parva que se calentaba al sol. Se daba, entonces una primera tanda de vueltas (círculos) y torcidas (ochos) con el trillo, varias veces, majando la cosecha y revolviendo la parva con la tornadera (u horca de una sola pieza de madera con dos, tres y hasta cuatro cuernos). A veces esta labor se hacía con un trillo distinto llamado «de ruedas» o «de corte» (que estaba provisto de una serie de rodillos con cuchillas metálicas transversales). Este primer viaje separaba el bálago (paja larga del cereal) de las granzas (paja cortada y grano sin descascarillar, así como demás broza, todo mezclado y sin limpiar). Tras cada pasada se volvía la parva como se ha indicado sacando el bálago a los bordes. Si se desparramaba, se rastrillaba y barría para rehacer el círculo de la trilla y, si se podía, se eliminaba todo el bálago posible.
Después de volver de nuevo las granzas, y dejarlas reposar y secar durante el descanso del mediodía, se daba una segunda tanda de vueltas y torcidas, esta vez, con trillo de pedernal, llamado, a menudo, «de rastro», que terminaba de desgranar la parva, que se amontonaba con rastras, escobas y bieldos. El trillo iba tirado por dos bueyes, o dos mulas []por medio de una cadena o un correaje sujeto a un gancho que había en el listón delantero. El conductor, llamado trillique no sólo guiaba el
ganado, sino que hacía peso y, si éste no era suficiente, se colocaban también unas piedras grandes. En los últimos años del uso del trillo, éste iba tirado por pequeños tractores, por lo que el trillique fue sustituido por un tractorista y el trillo quedaba demasiado ligero, haciendo que las piedras se hiciesen aún mas necesarias.
Cuando la parva estaba demasiado aplastada, se colocaban, detrás del trillo, dos grandes arcos metálicos que volteaban y ahuecaban la paja al pasar el trillo; estas piezas también se llaman tornaderas. Después de terminar la trilla, había que limpiar bien la era (para que no se mezclasen los restos con la próxima parva), primero con la rastra, para mover lo que era más pesado, y, después, con
escobas fuertes llamadas de ternilla, hechas con los arbustos del mismo nombre (retama de escobas: Cytisus scoparius[7] ). También se cuidaba y almacenaba la paja, pues era un buen complemento alimenticio para el ganado. Todo el proceso produce un polvillo finísimo, que se mete por las vías respiratorias y se pega a la garganta, sobre todo, en el barrido, es el tamo.
Durante el barrido, se separaba en el terreguero (lugar apartado de la era para echar los despojos) la broza, mermada y sin grano, del muelo (el grano casi limpio). El muelo se terminaba de limpiar, bien por métodos tradicionales, aventando y con cribos; o bien, con las limpiadoras mecánicas,
[8] que, en España, convivieron durante muchos años con los trillos (hasta que ambos fueron sustituidos por las modernas cosechadoras, tardíamente, entre los años 50 y 60).[9]
Hasta esos años, los trillos españoles se fabricaban en determinados centros especializados ya que, si bien la labor de la madera era sencilla, incluso tosca, la talla de las piedras de su vientre requería cierta especialización propia de un oficio que pasaba de padres a hijos, los briqueros. Se tiene constancia de la fabricación de trillos en Astudillo (Palencia), Pedrajas de San Esteban (Valladolid), Villavieja de Yeltes (Salamanca), Santa María la Real de Nieva (Segovia), Ariza (Zaragoza), Albalate del Arzobispo[10] y Blesa (Teruel) y otros más. Pero, en España, la «ciudad de los trillos» por excelencia siempre fue Cantalejo (Segovia).
Comercio de obsidiana en el 4º milenio antes de Cristo.

Tablilla grabada procedente de Kish, datada en el 3350 a. C.,con representación de trillos grabados en sus dos caras

Ejemplar de trillo de pequeño tamaño procedente de Túnez.
La profesora Patricia C. Anderson, del Centre d’Etudes Préhistoire, Antiquité et Moyen Age del
CNRS, ha encontrado vestigios arqueológicos que demuestran la existencia de trillos desde hace, al menos 8000 años en Oriente Medio y los Balcanes. Realmente se trata de piezas líticas, lascas y, sobre todo hojas de obsidiana y sílex, reconocibles a través del tipo de desgaste que sufren. Su trabajo ha sido completado por el profesor Jacques Chabot, investigador en el Centre interuniversitaire d'études sur les lettres, les arts et les traditions, CELAT, que ha estudiado la Alta Mesopotamia y Armenia. Ambos cuentan, entre sus especialidades, la del estudio de las huellas de uso de los útiles prehistóricos, la trazalogía. Gracias a estas huellas de uso es posible determinar si las piezas de sílex o de obsidiana encontradas (por poner los ejemplos más habituales) se usaron en esta o aquella tarea.[11] En concreto, la siega de cereales deja un desgaste muy característico (llamado comúnmente lustre: glossy en inglés), debido a la presencia de partículas minerales microscópicas, los fitolitos, en el tallo de las plantas. Pues bien, estos dos profesores han sido capaces, por medio de experimentos y análisis con microscopio electrónico de barrido, de determinar que algunas piezas líticas se usaron como elementos de hoz y otras, en cambio, eran parte de los trillos. El desgaste de las piezas usadas en los trillos es distinto porque, además de la abrasión propia de haber cortado cereales (el lustre), tienen pequeñas micropercusiones producidas al chocar los filos de los componentes del trillo contra el pavimento pétreo de la era.[12]
El yacimiento más fructífero es el de Aratashen (Armenia): una aldea ocupada entre el 5000 y el 3000 a. C. (Neolítico y Calcolítico). En las excavaciones destacan miles de restos de talla de obsidiana (lo que hace pensar que sería un centro de producción y distribución de objetos en este material); lo demás eran trozos de cerámica "vulgar", molinos, molenderas y otras herramientas agrícolas. Analizando una muestra de 200 ejemplares, seleccionada entre las mejores piezas, pudo establecer, sin lugar a error, las de hoz (para la siega) y las de los trillos. Las hojas de obsidiana de Aratashen se fabricaban por métodos muy avanzados y normalizados, entre ellos el denominado «con muleta pectoral y punta de cobre».[13] Desde el curso alto del Éufrates, donde esta el yacimiento, los especialistas distribuían o comercializaban sus productos por todo Oriente Medio. Los trillos debieron ser muy importantes en la Mesopotamia protohistórica, pues ya aparecen en los documentos escritos más antiguos que se conocen. Concretamente, en la ciudad de Kish (Iraq) se exhumó una plaqueta de arenisca grabada con pictogramas que podrían constituir el más antiguo documento escrito conocido en el mundo: mediados del IV milenio a. C. (periodo Uruk tardío).[14] Esta tablilla, que se conserva en el Ashmolean Museum de Oxford, tiene representaciones de trillos en sus dos caras, junto a símbolos numéricos y otros pictogramas. Estos trillos (que también podrían ser trineos[15] ) son morfológicamente muy parecidos a los que se usaban en el Próximo Oriente hace pocos años en lugares de agricultura tradicional. También aparecen descripciones en numerosas tablillas cuneiformes del III milenio adC.
Hay otra representación, en este caso sin escritura, en la actual
Turquía. Se trata de la estampación de un cilindro-sello del yacimiento de Arslantepe-Malatya que apareció cerca del llamado Templo B del citado yacimiento. Los estratos fueron datados por medio de la dendrocronología en 3 374 a. C. (gráfica). La estampación a la que nos referimos muestra una figura sentada en un trillo (en el que se han detallado muy claramente las piedras de corte ventrales), bajo un dosel (¿trono?); delante él, el trillique o boyero, que guía un bóvido y, alrededor, varias personas con tornaderas. Según Frangipane,[16] podría tratarse de una escena ritual:
«This seal [...] (is) interpreted as a ritual threshing scene, emphasising the ideological reference by the Arslantepe elites to images of power expressed in a Mesopotamian environment»«Este sello [...] (es) interpretado como una escena ritual de trilla, haciendo patente, por parte de las élites de Arslantepe, la referencia ideológica a imágenes de poder expuestas en el entorno de Mesopotamia
(Frangipane 1997, 64-5)

Impresión de un cilindro-sello procedente de Arslantepe-Malatya (Turquía), representando una trilla ritual con trillo, datada en el III milenio a. C.
Y se parece mucho a otra, pintada en los restos de paredes del mismo lugar (un paseo ceremonial de un personaje de alto rango, pintado en un estilo arcaico y lineal en colores rojo y negro), aunque el estado en que se encuentra no permite conocer el tipo de vehículo en el que se desplaza (¿trillo o carro?), sí es posible, en cambio, ver que los animales son una pareja de bóvidos. En resumen, en ambos casos parecemos estar ante una manifestación de poder civil o religioso. De hecho, el profesor Sherratt así lo interpreta.[17] El trillo era, en aquella época, un instrumento sofisticado y caro, construido por artesanos especialistas, con piezas de sílex o de obsidiana importadas de lejos (en el caso de la Baja Mesopotamia: «En la planicie aluvial de Súmer, así como en todo el sur de Mesopotamia, era imposible encontrar piedra, ni siquiera podía hallarse un guijarro»[18] ). Además, se requiere un lugar de trabajo, la era, con una posición elevada y soleada, donde sople el viento seco, con un suelo cuidado en el que no se formen charcos (si llueve), con roca natural, empedrado, o con el suelo muy apelmazado (una era no estaba a disposición de cualquiera; de hecho, en el siguiente epígrafe hay un excelente ejemplo, tal vez exagerado, extraído de la Biblia, de lo que se podía llegar a pagar por una buena era). También se requieren animales de tiro adecuados, igualmente costosos y difíciles de guiar (pues, no se trata de ir en línea recta). Todo indica que un trillo necesita gran cantidad de cosecha para amortizar la inversión que suponía. Todo gira, pues, en torno a un sofisticado sistema de producción propio de élites poderosas.
La presencia de un trineo (¿trillo?) ceremonial con adornos de oro, en el Cementerio Real de
Ur, en la tumba de la dama Puabi, datado en el III milenio a. C.,[19] permite tratar con sinceridad la dificultad que subyace para distinguir los trillos de los trineos (vehículos tirados por animales, sin ruedas) en las representaciones antiguas. Aunque se sabe que los trillos existen desde el VI milenio a. C. (como hemos visto antes) y, aunque la rueda fue inventada a mediados del IV milenio a. C. en Mesopotamia, su utilización no es instantánea, sobreviviendo los trineos, al menos hasta la aparición del eje articulado, hacia el 2000 a. C. Durante ese tiempo, algunos vehículos eran auténticos híbridos, es decir, trineos cuyas ruedas se podían quitar para sortear obstáculos (llevándolos en andas o, simplemente, arrastrándolos).[18] Así, pues, el lector debe tener en cuenta, que —salvo para el caso de Arslantepe, donde se ven claramente las chinas— no podemos estar seguros de si se trata de trillos o trineos de transporte.
Frazer recoge numerosas ceremonias de siega y de trilla, que tienen que ver con el espíritu del cereal. Éste, desde la época egipcia, hasta periodos preindustriales, parecía residir en la primera hacina trillada (o, a veces, en la última).
[20]

Trilleros de Cantalejo
Cantalejo se ubica en el interfluvio del
Duratón y del Cega. El Cantalejo actual, aunque haya restos arqueológicos mucho más antiguos, surgiría en el siglo XI, formando parte de la Camunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda. Fue, al parecer, una población próspera, pero en el siglo XVII perdió su libertad, y pasó a ser un señorío jurisdiccional. No hay ninguna investigación sólida que permita establecer cuándo se introdujo, en la localidad segoviana de Cantalejo, la especialidad artesanal de la fabricación de trillos. Pero todos los que han tocado el tema alguna vez señalan que ésta debió producirse durante el siglo XVI o XVII.[29]
La producción de trillos parece coincidir con la llegada de artesanos foráneos, aunque eso es una especulación basada en que su forma de hablar contenía numerosos extranjerismos, sobre todo franceses. Los trilleros y artesanos de aperos eran llamados «Briqueros», palabra de origen francés que hace referencia a la elaboración de piedras de chispa, que en el país vecino se llamaban briquet (actualmente, sinónimo de encendedor) para las primeras armas de fuego (fusiles de chispa, arcabuces y mosquetes). Es, pues, plausible, que la introducción de armas de fuego en la península por parte de armeros extranjeros hiciera instalarse una importante colonia en Cantalejo; aunque es difícil precisar su origen[30]
El caso es que, con el tiempo, Cantalejo se decantó por una artesanía más pacífica y productiva como la fabricación de diversos aperos, entre ellos los trillos. En los años 50 Cantalejo llegó a tener 400 talleres y fabricaba más de 30 000 trillos al año; esto suponía que más de la mitad de la población se dedicaba a este oficio. Éstos eran, después, repartidos por toda la Meseta española.
Nos centraremos en los trillos hechos sólo con lascas de sílex, aunque nombremos por encima los que llevaban sierras metálicas u otros modelos más minoritarios.
[31]
La fabricación de la estructura [editar]
A finales del
verano, o en otoño comenzaba la labor, se elegían pinos negrales y se cortaban y limpiaban cuidadosamente con el tronzador, hasta conseguir cilindros de casi dos metros de largo; estas piezas se denominaban tozas. También se preparaban unos tablones alargados y rectos que servirán de cabezales (travesaños). La toza se llevaba al aserradero, de donde se sacaban los listones, tan anchos como la toza lo permitiese (aunque no menos de 20 centímetros), de unos cinco centímetros de espesor y con forma curva (igual que una tabla de esquí) en el extremo destinado a ser la delantera. Los listones se secaban al sol durante varios meses, volteándolos cada poco tiempo. El pueblo tomaba entonces un aspecto peculiar, pues numerosas fachadas se llenaban de listones soleándose. Después se apilaban en castillos, cruzando unos listones con otros para que la pila fuese más estable.

La toza del pino, de la que se sacan los listones

Los listones alineados, antes de formar el trillo

Escopleandoel listón
Una vez en condiciones, comenzaba el escopleo del listón, es decir, con un
martillo y un escoplo se preparaban las ranuras (ujeros) para las chinas o lascas de sílex. El escopleo hace al tresbolillo (visto de frente están en fila, visto de lado están al bies), guiado por unas marcas hechas a lápiz, para que el artesano no se equivocara. Es primordial comprobar que el listón no se hubiese alabeado desde que se cortó, pues, entonces, sería inservible.
El siguiente paso tiene lugar en las
prensas o cárceles. Hay que casar perfectamente los tres, cuatro o cinco listones, encolándolos y prensándolos, por medio de pequeñas piezas de refuerzo, llamadas tasillos (cilindros de madera encolados y clavados con maza en el canto de las piezas), y cuñas. Cuando los listones están bien sujetos y alineados se colocan los cabezales, o travesaños, que, además, se clavan con grandes clavos llamados puntas de París (aunque, al menos en los siglos XIX y XX, venían de Bilbao).

Los listones encolados, como estarían en las cárceles

Colocación de cabezales con grandes clavos de hierro

Colocación de las tablillas tapajuntas en las junturas

Estructura de madera terminada, sin empedrado


Gancho de tracción
Una vez tienes la estructura básica del trillo, es necesario eliminar la irregularidades. Primero se hacían por medio del labrado: que se hace con una azuela, longitudinalmente, es decir, a hilo. Segundo el cepillado, que es un acabado más fino, tanto por la parte superior como por la inferior. el cepillado se hace primero transversalmente (a través) y luego longitudinalmente (a hilo), con varios tipos de
cepillo.
La última fase del trabajo consiste en tapar la uniones de los listones en la cara superior, lo que se hace por medio de elementos de chapa en la parte frontal, tachonados con una tabla denominada delantera, y de finas y alargadas tablillas de madera (tapajuntas). En el cabezal delantero se hincaba un fuerte gancho, donde se colocaba el barzón o anillo de hierro con una correa o con un palo largo que permitía amarrar las caballerías o los bueyes.
La talla de la piedra y el empedrado del trillo [
editar]


Diversos tipos de mazas y martillos habituales en el taller de un briquero
Para empedrar los trillos, los briqueros de Cantalejo se servían de un sistema de talla que recuerda mucho a las maneras prehistóricas de fabricar herramientas, únicamente se diferencian en la utilización de martillos metálicos en lugar de
percutores de piedra, madera o asta.[12]
La materia prima preferida por estos artesanos es el sílex blanquecino que importaban de la provincia de Guadalajara (Brihuega, Jadraque y Sigüenza...). Como, a menudo, los briqueros tienen que reparar trillos a domicilio, si no tenían otra cosa, usaban guijarros de río, cantos rodados que ellos denominaban morrillos, de cuarcita de grano fino y homogéneo, que escogían en los recorridos ambulantes por lugares diversos. Respecto al sílex de Guadalajara, éste se extraía de la cantera en grandes bloques que eran troceados manualmente con martillos de tamaños diversos (machas, macho pilón, marras, mazas, martillos…) hasta conseguir el tamaño adecuado para asirlo cómodamente en la manos.


Briquero tallando sílex
La talla: Una vez obtenidos los bloques de sílex manejables (los
núcleos), la talla (que era labor, sobre todo, de hombres) para obtener lascas (que ellos llaman chinas) se hace con un martillo muy ligero, de mango esbelto y de cabezal puntiagudo llamado piqueta (para los morrillos de cuarcita se emplean piquetas con la punta algo más gruesa y redondeada). Durante el proceso de extracción de lascas es posible que recurran a un martillo estándar para romper el núcleo y conseguir planos de percusión accesibles a la piqueta.
El núcleo (que es un bloque de aristas angulosas, en el caso del sílex, y un canto rodado en el caso de la cuarcita) se sujeta con la mano izquierda, que está protegida de los cortes con pedazo de cuero, con la palma hacia arriba y, con la piqueta en la mano derecha, va dando rápidos golpes. Las lascas, quedan siempre en la palma de la mano izquierda, sobre el protector de cuero, gracias a lo cual, son evaluadas durante décimas de segundo y, si sirven, el briquero las deja caer en una lata, de lo contrario las tira al montón de los desperdicios.
[32] A ese mismo montón van los núcleos agotados, es decir, el bloque pétreo que ya no es capaz de producir más; las piezas rotas accidentalmente, las lascas corticales de sílex, los fragmentos inútiles, los debris…


Enchiflera empedrando
La talla de guijarros de cuarcita es parecida, con la salvedad que de éstos sólo aprovechaban la corteza, cuyas características son muy distintas a las de la corteza del sílex. De este modo, los morrillos simplemente eran ‘’pelados’’ y descartados (al contrario que con el sílex, cuyos núcleos eran tallados hasta el agotamiento); interesándose sólo por las lascas corticales, o, en el argot briquero, las chinas costeras.
Véase también:
Lasca
El empedrado del trillo era una labor de mujeres, principalmente: las enchifleras. Es muy monótono y repetitivo. Un trillo grande podía llegar a tener hasta tres mil lascas incrustadas. Además había que seleccionarlas: las más pequeñas iban adelante, la medianas en el centro y las más grandes en los laterales y, sobre todo, en la parte trasera. Es necesario incrustar cada lasca sin dañar su filo, aunque era imposible no dejar alguna pequeña marca (técnicamente un seudorretoque). Para ello se una un martillo ligero, de cabeza cilíndrica y extremos planos, incluso algo cóncavos. La parte introducida en las ranuras es la más gruesa de la lasca (técnicamente la zona de percusión, es decir la zona proximal: talón-concoide).


Detalle del empedrado: en primer plano, una lasca con un fuerte desgaste (lustre); las demás conservan el filo en buen estado
La distribución [
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Los trillos de Cantalejo copaban prácticamente todas las ventas en
Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón y Valencia, ocasionalmente también llegaban a Andalucía y Cantabria.[31] Los cantalejanos, al principio, salían con grandes carros cargados de trillos cribas, bieldos, medidas de cereal (celemines, cuartillas, fanegas...) y otros aperos para la trilla o la limpia, que iban vendiendo de pueblo en pueblo. También llevaban chinas de pedernal, herramienta y repuestos para empedrar y reparar trillos y aperos dañados. Más tarde, salían en trenes hasta determinadas estaciones y, después, iban en pequeños camiones. Solía viajar toda la familia, lo que, unido a su extraña forma de hablar y a su extraordinario oficio, daba a los briqueros un aire de feriantes bohemios un tanto misterioso. La venta se hacía justo al terminar los trillos, desde abril, y duraba hasta el mes de agosto. Entonces los briqueros volvían a su pueblo, al vilorio, a celebrar con la familia las fiestas de la Asunción (15 de agosto) y San Roque (16 de agosto).
La Gacería [
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Gacería es el nombre con que se conce al
argot usado por los trilleros y tratantes de ganado de Cantalejo, en su deambular por pueblos y ciudades de Castilla y de otros sitios de España. No se trata de una jerga técnica, sino de un código formado por un reducido conjunto de palabras que les permitían comunicarse con libertad, ante los extraños, sin que éstos se percatasen del contenido de la conversación.
La Gacería era puramente verbal, coloquial y asociada, como estaba, al oficio de trillero, desapareció con él, al mecanizarse la agricultura. No obstante, numerosos estudios, la mayoría modestos pero esforzados, han intentado recoger sus más variados aspectos. Existen numerosas dudas sobre el origen de los vocablos que incluye el léxico de la Gacería, desde la propia denominación, que quizá provenga del
euskera: «"gazo" vale por malo, feo»;[33] hasta la opinión, más fundada, de que la mayor parte de la terminología deriva del francés, con incorporaciones de otras lenguas como el latín, el euskera, el árabe, el alemán, incluso el caló.[31] Lo cierto es que los briqueros ambulantes tomaban palabras de cualquier lugar que visitaran regularmente, de ahí la mezcolanza de su código lingüístico. Véase también:
Léxico de Gacería
Gacería en la Wiki inglesa
Otros «trillos» [
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En general, venimos denominando simplemente «trillo» a un modelo, el más habitual, de las diferentes variantes de este primitivo apero. Para ser propios, deberíamos haber distinguido a lo largo de esta
entrada, entre, como mínimo, dos tipos de trillo: el «trillo de rastro», que es del que hemos hablado (ya que es el más común), y que se caracteriza, como su propio nombre indica, por que es arrastrado sobre la mies, que desgrana con sus piezas cortantes, bien líticas, bien metálicas. Es lo que los hebreos llaman mogag y los palestinos mawriy y los magrebíes yarusha (جاروشة). Para ser estrictos, los trillos de rastro del Próximo Oriente, presentan, al menos en la actualidad, diferencias que permiten distinguirlos fácilmente de los occidentales: Las lascas cortantes colocadas en la parte inferior van, en la península Ibérica, de canto y con el filo (más o menos) paralelo a la dirección de la trilla. En cambio, los mogag u los mawriy orientales, tienen, en el vientre del trillo, huecos circulares (hechos con un berbiquí especialmente ancho y poco profundo) en el que se incrustan pequeños bloques subciculares o globulosos, de afiladas aristas, no necesariamente longitudinales (para ver en detalle un trillo procedente del próximo oriente).
Como se menciona en diversas ocasiones, no todos los trillos tienen el vientre con piedras, sino que muchos tienen cuchillas, más bien sierras de hierro, generalmente sujetas entre los listones, todo a lo largo del trillo; más algunas sierras más pequeñas, incrustadas aquí y allá. Es raro que estos trillos de rastro con cuchillas metálicas no tengan, además, unas ruedecillas (de cuatro a seis, según el tamaño), con el eje excentrico. Éstas, además de proteger las cuchillas, hacen oscilar el trillo, que se eleva en unos sitios y se baja en otros aleatoriamente; aumentando así, su rendimiento.


Trillo de rastro palestino, 1937[34]


Trillo de rodillos («plostellum punicum») en Heliópolis, Egipto en 1884[35]
Un segundo modelo, el que las fuentes clásicas bautizaron como «Plostellum punicum» (que traduciríamos como "carrito cartaginés"), suele llamarse «trillo de rodillos». Aunque, ciertamente, corresponde a los cartagineses, herederos de los fenicios, su difusión por el occidente del Mediterráneo, este intrumento ya era conocido, al menos. desde el segundo milenio, apareciendo en los textos babilónicos con un nombre que podríamos transliterar como «gīš-bad». Ambas variantes han seguido usándose hasta hace unas décadas en Europa, y se siguen usando en países islámicos, en zonas donde la agricultura no ha sido mecanizada. En España se conservan piezas, que han pasado a manos de museos y coleccionistas, de este tipo de carrito o «plostellum púnicum», que era muy apreciado, por ejemplo, en la provincia de Zamora, para trillar garbanzos.
Referencias [
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Los trillos mayores se destinaban a una yunta o pareja de bestias (bueyes o mulas), en tanto que los más pequeños eran para un solo animal de tiro
Hay trillos originales especiales para garbanzos, de menores dimensiones que los usados para el cereal; además, a veces, en lugar de lascas, tienen rodillos con cuchillas incrustadas: «trillo de ruedas» que en la antigüedad era conocido como Plostellum punicum.
Boutelou, Claudio (1806): «Sobre un trillo de nueva invención», en Semanario de agricultura y artes, XIX. Madrid, 1806. Página 50
La trilla tradicional en Castroviejo, Rioja AltaDía del Mundo rural 2000 en Miranda de Arga (Comunidad Foral de Navarra)
No era conveniente usar burros, pues ensuciaban la parva muy a menudo con sus heces; cosa que no hacían ni las mulas ni los bueyes: Parva con burro trillada,parva cagada
Los niños gustaban entonces de subirse a los trillos por diversión (como su fuesen un tiovivo) y los campesinos no ponían inconveniente, pues su peso convenía, siempre y cuando no armasen demasiada bulla (Lucas Varela, Antonio (2002), Cerramícalo, Fundación Hernández Puertas de Alaeojs (Valladolid) - Madrid. ISBN 84-607-4578-3.)
Era tradición, entre los mozos de algunos pueblos de la Meseta castellana, extraer la savia gomosa, es decir la ternilla, de esta planta para masticarla como un chicle. Actualmente, se sabe que, tanto las hojas como las flores de estas escobas, contienen unos alcaloides (la esparteína y la isosparteína) que, en grandes cantidades pueden resultar tóxicos, pero en pequeñas dosis son medicinales o, incluso, narcóticos, trastornando el ritmo cardiaco, lo que explicaría el éxito entre la juventud de otras generaciones.
En esta descripción se han empleado algunos términos específicos que pudieran ser localismos o palabras y expresiones en desuso (hacinas, parva, bálago, tornadera, trillique, broza, muelo...), lo que dificultará, sin duda, su comprensión; sin embargo, casi todos figuran en el Diccionario de la lengua española
Martínez Ruiz, José Ignacio (2005), La fabricación de maquinaria agrícola en la España de Postguerra (Universidade de Santiago de Compostela ed.), VIII Congreso de la Asociación Española de Historia Económica, Sesión B3, Santiago de Compostela [acceso el 9 de julio de 2006] (página 6)
El Trillo del Abuelo
Anderson, Patricia C.; Chabot, Jacques y van Gijn, Annelou (2004): «The Functional Riddle of ‘Glossy’ Canaanean Blades and the Near Eastern Threshing Sledge», en Journal of Mediterranean Archaeology, vol. Volume 17, Nº Issue 1, june. ISSN 0952-7648 (páginas 87-130)
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Vehículos para transportar cargas, anteriores a la difusión de la rueda
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a b Hamblin, Dora Jane (1975), Las primeras ciudades, Salvat Editores para Time-Life Inc. Brepols Fabrieken N. V. (Nederland). (página 90).
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La traducción de la Torá, en su anexo del Libro de los profetas dice sobre Sh-mu-e-l Be-th 12:30:31 literalmente: «30Sacó también el pueblo que había en ella, 31y los hizo poner debajo de las sierras y de los trillos y de hachas de hierro; los hizo pasar por hornos de ladrillos; y así lo fue haciendo con todas las ciudades de los hijos de Ammón. Enseguida volvió Da-wid con toda su gente de guerra a Y-ru-sha-láyin». La Biblia de Reina-Valera, editada en 1909, aunque más colorista, se parece mucho a esta versión: Segundo libro de Samuel, 12:30-31: «30Y tomó la corona de su rey de su cabeza, la cual pesaba un talento de oro, y tenía piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Y trajo muy grande despojo de la ciudad.31 Sacó además el pueblo que estaba en ella, y púsolo debajo de sierras, y de trillos de hierro, y de hachas de hierro; é hízolos pasar por hornos de ladrillos: y lo mismo hizo á todas las ciudades de los hijos de Ammón. Volvióse luego David con todo el pueblo á Jerusalem». En cambio, la versión de Reina-Valera de 1995 no puede ser más diferente 2Samuel 12:30-31
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Kovaliov, Sergei I. (Tercera edición, 1979), Historia de Roma, Akal Editor, Madrid. ISBN 84-7339-455-0. (página 178)
Isidoro de Sevilla en sus Etimologías (Libro XVII: La agricultura), se limita a repetir lo que dicen las fuentes clásicas sobre el tema, indicando su escaso conocimiento de los sistemas de trilla
Duby, Georges (Quinta edición, 1980), Guerreros y Campesinos. Desarrollo inicial de la economía europea (500-1200), Siglo XXI de España Editores, Madrid. ISBN 84-323-0229-5. (página 249)
El trillo, como venimos repitiendo a lo largo de esta entrada, era caro, las condiciones de su uso también lo eran, sólo los labradores ricos y la nobleza podían permitirse un trillo y una era. Su uso quizá fuera una más de las banalidades señoriales y, por tanto, un símbolo de servidumbre. Al contrario que el mayal, un utensilio sencillo, barato, que cualquiera podía llevar y que suponía cierta independencia y libertad
Caro Baroja Julio (1983), Tecnología popular española, Editorial Nacional, Colección Artes del tiempo y del espacio, Madrid. ISBN 84-276-0588-9. (página 98)
González Torices, José Luis y Díez Barrio, Germán (1991): «Capítulo IV, La Trilla», en Aperos de madera. Ámbito Ediciones, para la Junta de Castilla y León, 1991. ISBN 84-86770-48-3 (páginas 135-161)
Caro Baroja Julio (1983), Tecnología popular española, Editorial Nacional, Colección Artes del tiempo y del espacio, Madrid. ISBN 84-276-0588-9. (página 98)
Encontramos casos parecidos en otras poblaciones europeas, por ejemplo en Inglaterra, tenemos la localidad de Brandon (Suffolk). en esta página web, se cuenta que «...Una nueva industria nació en Brandon hace aproximadamente 200 años cuando lo que parecían ser inmigrantes llegaron a la ciudad y comenzaron a tallar piedras de chispa de fusil que se probaron con gran efectividad en Waterloo.»El escritor A. J. Forrest conoció todavía artesanos de la talla del sílex (flintknappers) hace unos cincuenta años y escribió un libro sobre esta extraña industria, que floreció en tiempos de guerra y sobrevivió gracias a las exportaciones a lejanas tierras del Imperio Británico, concretamente, las últimas exportaciones se enviaron al Camerún en 1947: Forrest, A. J. (1983), Masters of Flint, Terence Dalton. ISBN 0-86138-016-9.Posiblemente pudo ocurrir algo parecido en Cantalejo, pero sin la capacidad bélica de Gran Bretaña, ni su imperio, los briqueros hispanos tuvieron que adaptar su producción a la demanda nacional, la agricultura.
a b c Siguero, Amparo (1984): «Los trilleros», en Revista de Folklore, vol. Tomo: 04a, Nº número: 41. Caja España. Fundación Joaquín Díaz (páginas 175-180)
Benito del Rey, Luis y Benito Álvarez, José-Manuel (
1995): «Trilleros, en busca del eslabón perdido (I, II y III)», en La Frontera del Duero, vol. Año 1, Nº Números 1, 2 y 3. Depósito Legal, AV 121-1995
La actividad es rítmica y muy rápida, quizá demasiado para un observador no experimentado, incapaz de comprender, como en tan breve tiempo, sin apenas pensar, se puede determinar si una lasca es adecuada o no para se colocada en el trillo, si es demasiado pequeña, o demasiado grande, si tiene la forma apropiada…
Cuesta Polo, Marciano, coord. (1993), Glosario de Gacería, Ayuntamiento de Cantalejo, Segovia. (página 5).
VV.AA. (1937), The Story of the Bible, Amalgamated Press.
Bishop Vincent, John H. (1884), Earthly Footsteps of the Man of Galilee, N.D.Thompson Publishing Co.
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